¿Qué es la Educación Emocional?

¿QUÉ ES LA EDUCACIÓN EMOCIONAL?

La educación emocional es un proceso educativo, continuo y permanente, que pretende potenciar el desarrollo emocional como complemento indispensable del desarrollo cognitivo, constituyendo ambos los elementos esenciales del desarrollo de la personalidad integral. Para ello se propone el desarrollo de conocimientos y habilidades sobre las emociones con el objeto de capacitar al individuo para afrontar mejor los retos que se plantean en la vida cotidiana. Todo ello tiene como finalidad aumentar el bienestar personal y social. La educación emocional juega un papel primordial en cada espacio de la vida de las personas y aún más de las niñas y niños, ya que concibe a éstas y éstos desde un punto de vista holístico y preventivo, siempre en mira a estilos de vida mejores y a relaciones intrapersonales e interpersonales más saludables.

OBJETIVOS DE LA EDUCACIÓN EMOCIONAL

La educación emocional propone diversos objetivos, los cuales se podrías resumir en  los siguientes:

Objetivos de la educación emocional
– Adquirir un mejor conocimiento de las propias emociones.
– Identificar las emociones de los demás.
– Desarrollar la habilidad de controlar las propias emociones.
– Prevenir los efectos perjudiciales de las emociones negativas.
– Desarrollar una mayor competencia emocional.
– Desarrollar la habilidad de automotivarse.

Con la educación emocional lo que se busca es que las personas tengan las herramientas necesarias para conocer, expresar y manejar sus propias emociones y las de las demás personas, de manera que éstas no afecten sus vidas, y que por el contrario, promuevan el bienestar personal y social; dichas herramientas son denominadas competencias.

COMPETENCIAS EMOCIONALES

La educación emocional tiene como objetivo el desarrollo de competencias emocionales, las cuales se definen como “el conjunto de conocimientos, capacidades, habilidades y actitudes necesarias para tomar conciencia, comprender, expresar y regular de forma apropiada los fenómenos emocionales” (Bisquerra, 2009, pp. 1-2).

El desarrollo de competencias emocionales trae consigo muchas ventajas en diferentes áreas de la vida de las personas, éstas influyen positivamente en los procesos de aprendizaje, las relaciones interpersonales, la solución de problemas, la consecución y mantenimiento de un puesto de trabajo, etc., estas ventajas y muchas otras más benefician a las personas, favoreciendo un desarrollo saludable e integral, el cual a la vez propicia el bienestar.

La competencias fundamentales son: conciencia emocional, regulación emocional, autonomía personal, competencia social y habilidades de vida para el bienestar; éstas se describen a continuación:

Conciencia emocional

La conciencia emocional es la capacidad para tomar conciencia de las propias emociones y de las emociones de los demás, la habilidad para captar el clima emocional de un contexto determinado. El conocer las emociones propias y las de los demás se consigue a través de la observación propia y de las otras personas.

Esto se podría detallar aun más en los siguientes pasos:

  1. Toma de conciencia de las propias emociones: es la capacidad para percibir, identificar y etiquetar las emociones propias.
  2. Dar nombre a las emociones: se refiere al uso de un vocabulario emocional adecuado para designar las emocionales que se experimentan.
  3. Comprensión de las emociones de los demás: es la capacidad para percibir las emociones de otras personas así como de implicarse en sus vivencias emocionales por medio de la empatía.
  4. Tomar conciencia de la interacción entre emoción, cognición y comportamiento: hace referencia a que la emoción, cognición y conducta están en constante interacción, y que los estados emocionales inciden en el comportamiento y éstos en la emoción. Esta competencia emocional es el primer paso de la educación emocional, y se basa principalmente en tomar conciencia de las propias emociones y las emociones de otras personas para poder tener responsabilidad ante las emociones que se experimentan. Se dice que esta competencia es el primer paso para poder pasar a las otras competencias, ya que la conciencia emocional es la base sobre la que se construyen y desarrollan las otras competencias.

Regulación emocional

Otra de las competencias emocionales es la regulación emocional, la cual se refiere a la capacidad para manejar las emociones de forma apropiada. Supone tomar conciencia de la relación entre emoción, cognición y comportamiento; tener buenas estrategias de afrontamiento; capacidad para autogenerarse emociones positivas.

La regulación emocional es el elemento esencial de la educación emocional, y está compuesto por aspectos como la tolerancia a la frustración, el manejo de la ira, la capacidad para retrasar gratificaciones, el desarrollo de empatía, entre otros.

Esta competencia también está conformada por micro competencias:

  1. Expresión emocional apropiada: es la capacidad para expresar las emociones de forma apropiada, sin desvirtuar la emoción de la expresión.
  2. Regulación de emociones y sentimientos: se refiere a la regulación emocional, lo cual implica saber y aceptar que las emociones deben ser reguladas; esta micro competencia incluye: regulación de la impulsividad, tolerancia a la frustración, capacidad para diferir recompensas inmediatas a favor de otras más a largo plazo. Dicho de otro modo es la capacidad para tener dominio de si mismo.
  3. Habilidades de afrontamiento: se refiera a la habilidad para afrontar retos y situaciones de conflicto, con las emociones que generan. Esto implica estrategias de autorregulación para gestionar la intensidad y la duración de los estados emocionales. Esta habilidad es de suma importancia para las personas en todo su ciclo vital, ya que enfrentan constantemente situaciones problemáticas y de conflicto, tanto consigo mismo como con otras personas, las cuales si no se solucionan pueden llegar a desencadenar serios problemas, y tanto la competencia de regulación emocional, como específicamente la habilidad de afrontamiento, viene a ser una herramienta esencial para solucionar conflicto de forma más saludable y adecuada para el bienestar de las persona.
  4. Competencia para autogenerar emociones positivas: hace referencia a la capacidad para crear emociones que generen bienestar y disfrute de la vida, como por ejemplo la alegría, el amor, la gratitud.
  5. Esta competencia hace énfasis en la idea de que no hay emociones buenas o malas, sino que hay que aprender a regular las emociones que se experimentan, principalmente para no dejar que estas emociones provoquen situaciones que pueden perjudicar a uno mismo u a otras personas.

Autonomía emocional

Esta competencia emocional hace referencia a la capacidad de generarse las propias emociones y defenderse de las emociones tóxicas. 
Se relaciona con la autogestión personal, y se vincula a las siguientes micro competencias: autoestima, automotivación, autoeficacia emocional, responsabilidad, actitud positiva, análisis crítico de normas sociales y resiliencia. 


Competencia social

Esta competencia se refiere a la capacidad para mantener buenas relaciones con otras personas; las competencias sociales facilitan las relaciones interpersonales, debido a que en las relaciones sociales están entrelazadas las emociones.

Para tener buenas relaciones con otras personas se debe tener una serie de habilidades y capacidades, como las siguientes: dominar las habilidades sociales básicas, respeto por los demás, practicar la comunicación receptiva, practicar la comunicación expresiva, compartir emociones, comportamiento prosocial y cooperación, asertividad, prevención y solución de conflictos y capacidad para gestionar situaciones emocionales. Todas estas competencias facilitan la generación de un clima escolar apropiado para un ambiente educativo donde la convivencia escolar permite el desarrollo integral de los diversos actores de la comunidad educativa.

¿EN QUÉ NOS AYUDA LA EDUCACIÓN EMOCIONAL EN LA ESCUELA?

La educación emocional en su conjunto, sus competencias y micro competencias, pueden ayudarnos de manera sustantiva a asumir diversos desafíos de la connivencia escolar en las escuelas. Esto puede ser a nivel de estudiantes, docentes, asistentes de la educación o padres y apoderados; todos según su etapa y características particulares tienen desafíos y fortalezas en este ámbito. En este sentido se puede facilitar, al fomentar el desarrollo en estos ámbitos, ambientes educativos positivos y nutritivos.  Así, los cuatro focos de la educación emocional nos ayudan a en la escuela con algunas de estas manifestaciones:

Autoconocimiento emocional:

  • Mejora el reconocimiento y la designación de las propias emociones.
  • Mayor capacidad para entender las causas de los sentimientos.
  • Reconocimiento de la diferencia entre sentimientos y acciones.

Manejo de las emociones

  • Menor cantidad de bromas, peleas e interrupciones de la clase.
  • Mayor capacidad para expresar adecuadamente el enojo, sin pelear.
  • Menos suspensiones y expulsiones.
  • Menos comportamiento agresivo o autodestructivo.
  • Más sentimientos positivos sobre ellos mismos, la escuela y la familia.
  • Mejor manejo del estrés.
  • Menor soledad y ansiedad social.

Aprovechamiento productivo de las emociones

  • Más responsabilidad.
  • Mayor capacidad de concentrarse en la tarea que se tiene entre manos y de prestar atención.
  • Menos impulsividad, mayor autocontrol.
  • Mejores calificaciones en las pruebas de rendimiento escolar.
  • Empatía: interpretación de las emociones.
  • Mayor capacidad para comprender el punto de vista de otra persona.
  • Mejora de la empatía y de la sensibilidad para percibir los sentimientos de los otros.
  • Mejora de la capacidad de escucha.

Mejora de las relaciones personales

  • Mejora en la resolución de conflictos.
  • Mejor actitud positiva en la comunicación.
  • Mayor preocupación y consideración.
  • Mayor cooperación, ayuda y actitud de compartir.

Son muchas las mejorías y ventajas que brinda la educación emocional ya que permite conocer las propias emociones e interiorizar muchos aspectos de la vida propia, para luego poder detectar las emociones de las demás personas, con lo cual se cultivan mejores relaciones interpersonales.