Para comprender el Currículum evangelizador (Parte 2)

Para comprender la misión educativa de la Escuela Católica debemos analizar su propuesta formativa y en particular la propuesta de enseñanza aprendizaje, evidenciando la coherencia entre el proyecto educativo pastoral y el proyecto curricular, los que debieran potenciar el desarrollo personal de estudiante en relación a los requerimientos del país y a la raíz identitaria carismática de la institución.

Partamos afirmando que el currículum se constituye en torno a las siguientes interrogantes: ¿qué enseñar?, ¿cómo enseñar?, ¿cuándo enseñar? y ¿qué, cómo y cuándo evaluar?. Como campo cultural qué es, es un ámbito de juego de poder, de disputa por un capital social y de configuración histórica. Es, como todo ámbito humano, un espacio contrastado, es decir, al mismo tiempo es algo prescrito y realizado, propuesto y flexible, oculto y manifiesto, pasado y futuro, cerrado y abierto, estructurado y creativo, social y personal, fijo y procesual.

Existen diversos conceptos y acepciones del término “currículum”. Según Zabalza, éste puede entenderse desde tres posibles enfoques (Zabalza, (1987) Diseño y desarrollo curricular, Madrid, Ed. Narcea.):

  1. El currículum como normativa oficial sobre la estructuración de los estudios a realizar por los alumnos en los diferentes niveles de enseñanza. Su eje estructural es la planificación a nivel de sistema educativo y abarcaría aspectos tales como la planificación educativa, la organización escolar, el diseño y evaluación de programas.
  • El currículum como conjunto de oportunidades de aprendizaje que se ofrece a los alumnos en situaciones concretas. Trata de explicar lo que se pretende hacer y lograr en una situación dada de enseñanza para alcanzar ciertos propósitos formativos. Incluye aspectos más concretos, tales como la determinación de los objetivos de aprendizaje, la selección y organización de los contenidos, la previsión de las actividades a realizar o experiencias a ofertar a los alumnos, el diseño y manejo de materiales didácticos, la evaluación de los resultados. Es decir, se trata de un concepto basado en la programación.
  • El currículum como proceso educativo real, que se desarrolla en un contexto particular de enseñanza (escuela, aula). Su pretensión es superar las desconexiones entre lo programado y lo que realmente se hace. Existe según ello un currículum formal (previsiones) y un currículum real (realizaciones). La cuestión fundamental radica, no en lo que es el currículo formal, sino en cómo se usa. Sus aspectos básicos son: contexto del desarrollo curricular, dinámica ideográfica del aula, ecología curricular, principios de procedimiento.

Por otro lado, el proceso sistemático e intencional de formación que realiza una institución educativa formal, se desarrolla a través de un currículum, y se traduce en uno o varios instrumentos donde se concreta la intencionalidad del tipo de educación que ofrecerá a los estudiantes, contestando a la pregunta “¿Qué tipo de persona queremos formar?”.

En el contexto señalado, el sentido de la educación lo da el currículum, cuyas características deseables en una institución educativo pastoral se refieren a:

  1. Fundado en Cristo, para favorecer una práctica y vivencia de los valores cristianos.
  2. Adecuado a las características del contexto donde se aplica y responde a las demandas sociales y culturales de la comunidad y, principalmente, atiende las necesidades concretas de los alumnos.
  3. Humanista, para fomentar la valoración de las personas y estimular los conceptos democráticos.
  4. Flexible en su aplicación, para que permita incorporar elementos de aprendizaje como estrategias, procedimientos y/o técnicas.
  5. Construido con participación de los integrantes sociales de su contexto; haber sido capaz de interpretar los problemas y proyectos nacionales, regionales y locales.
  6. Evaluativo, que tenga la solidez necesaria para seguir incorporando modificaciones, con una implementación que responda a los signos de los tiempos.
  7. Integral, permitiendo una visión holística de la cultura, que favorezca la interdisciplinariedad y oriente al estudiante al encuentro con el Evangelio, de manera que vivencie cotidianamente la interacción fe y cultura.

Basado en lo anterior, podemos conceptualizar el Currículum Evangelizador de este modo:

Es el conjunto de oportunidades de aprendizaje que favorecen el desarrollo integral de los estudiantes y de todas las demás personas que integran la comunidad, a imagen de Jesucristo, hombre perfecto, que responden a las intenciones educativo-evangelizadoras de la Comunidad escolar y facilitan el logro de los objetivos y metas de la institución educativa.

¿Qué se desprende de esta definición?

Oportunidades de aprendizaje: Todo en la escuela es formativo, toda intervención intencionada en la escuela pasa a ser una herramienta educativa que busca articularse con el desarrollo de un perfil determinado de estudiante. Más aún, desde una perspectiva formativa, todos los espacios de la escuela pueden ofrecer posibilidades de formación, oportunidades de aprendizaje. Por lo tanto, todos los espacios, tiempos, intenciones, intervenciones, etc., que se producen en la escuela, se articulan intencionadamente al fin formativo de la institución.

Desarrollo integral del estudiante: Detrás de esta expresión muy común en educación, está lo más importante de un proyecto educativo: la declaración de la antropología educativa que sustenta, orienta y tensiona el proyecto educativo. La concepción antropológica es la que va a dar los lineamientos para orientar todas las intervenciones formativas de la escuela, que en este caso explicita las cuatro dimensiones: desarrollo personal, encuentro con Jesucristo, vivencia comunitaria y proyección vocacional. Es allí donde encontramos en sus líneas más gruesas el perfil del estudiante que deseamos formar.

Desarrollo integral de la comunidad educativa pastoral: Al pensar de modo orgánico, se hace necesario articular todas las fuerzas formativas de la institución escolar en un doble sentido. Primero, como formación de los agentes educativos que llevan adelante las diversas intervenciones educativo- evangelizadoras (docentes, directivos, asistentes de la educación, padres, apoderados) y que intencionan su quehacer al servicio de la formación de los estudiantes. Y en segundo lugar, considerar a los diversos agentes no sólo como mediadores del proceso educativo evangelizador hacia los estudiantes, sino como personas que necesitan ser acompañadas en su propio proceso de formación, ayudándoles a actualizar los dones y carismas que el Espíritu ha suscitado en cada uno de ellos.

A imagen de Jesucristo, hombre perfecto: Este es el fin de la educación católica. San Ireneo decía que la Gloria de Dios es el hombre de pie; hoy podríamos decir que la persona plenamente humana es el hombre que reconoce en Cristo el modelo de hombre perfecto ante quien poder configurarse. En este sentido, el misterio de la encarnación nos llama a desarrollar en los estudiantes todos los dones y virtudes propios de la cultura, del tiempo en que se vive, el avance de la técnica, etc. y al mismo tiempo, nos devela la presencia vitalizante de Dios en todos los hombres y mujeres que los impulsa a ser discípulos y misioneros de su Hijo.

Intenciones educativo – evangelizadoras de la Comunidad Educativo – Pastoral: Cada institución posee objetivos propios acorde a su intención educativo-evangelizadora. En este sentido, el proyecto educativo de una institución católica debe asegurar la declaración, el cumplimiento de metas asociadas a la identidad institucional y a lo comprendido en la expresión “formación integral”. Por ejemplo, deben aparecer como elementos a promover y a evaluar aspectos relacionados con la formación cristiana, con el espíritu de familia, con la formación de comunidades de vida, criterios de significatividad de la presencia ligadas al carisma particular.

Objetivos y metas de la institución escolar: Estamos insertos en un país y en un sistema educativo en particular ante los cuales se debe rendir cuenta. Por lo tanto, hay un mínimo que debemos cumplir que son los estándares nacionales de calidad que nos ofrecen un piso desde el cual ofrecer un servicio de calidad. (PSU, SIMCE, SNED, estándares de desempeño, etc.)

¿Cómo lo vamos a hacer?

Al comenzar a desglosar los diversos elementos que vamos a asumir en este esfuerzo de desarrollar un currículum evangelizador, consideramos como elementos del currículum a cualificar desde la evangelización:

  • En primer lugar, el proyecto educativo pastoral institucional, expresado a través de la misión, visión, principios y/o valores, orientaciones y objetivos estratégicos.
  • En segundo lugar, los documentos matrices que van a condicionar las diversas intervenciones formativas de la escuela, ya sea el proyecto curricular, plan de mejora o plan estratégico, Proyecto de formación, proyecto pastoral, proyecto de orientación, animación y gestión institucional, etc. En fin, todas las formas en que se concreta el proyecto educativo pastoral debe favorecer la integración de lo educativo – pastoral a través del desarrollo e implementación de un currículum evangelizador, un sistema de organización basado en equipos, un plan de desarrollo institucional que recibe su inspiración original del Evangelio de Jesús.
  • Por último, se hace necesario establecer un sistema de evaluación que nos permita mirar con ojos creyentes las intervenciones que se realizan en la escuela para poder cualificar aún más nuestro servicio y adecuarlo a criterios evangelizadores. Este es un proceso permanente de calidad a instalar en la escuela, con el propósito de lograr los objetivos institucionales, ligados principalmente al perfil de egreso de los estudiantes. En síntesis, poder tener información pertinente sobre la calidad y significatividad de nuestro propuesta educativo-pastoral.